Lo bueno de tener un mal dia

18 cosas buenas para tener en cuenta cuando tienes un mal día.

Incluso los días más duros contienen lecciones que te ayudarán a ser mejor persona. Si tienes un mal día, puede parecer que las cosas nunca van a mejorar. Sin embargo, el hecho es que mañana es un nuevo día y una nueva oportunidad para mejorar tu vida.

Si has tenido un mal día, ten en cuenta estas cosas para ayudarte a levantarte y seguir avanzando hacia una vida plena. «Si buscas la perfección, nunca estarás satisfecho». -Leo Tolstoi Esperar a que lleguen las cosas buenas puede resultar frustrante, y esta frustración puede llevarnos a tener un mal día.

Si te sientes impaciente, respira profundamente. Dedica unos minutos a meditar o a dar un paseo por la naturaleza. Esto te ayudará a ralentizar tu mente y a enraizarte en el presente, ayudándote a recordar dónde estás y hacia dónde vas.

Se dice que el primer paso es siempre el más difícil. Y eso es completamente cierto, especialmente si hablamos de aceptar los días malos. Nunca nada es perfecto – la vida no es perfecta.

No podemos ser siempre felices, así que tener días malos forma parte de la vida. La vida es un equilibrio: lo bueno y lo malo, los altibajos. Y una vez que aceptemos esto, podremos vivir en paz y armonía todos los días de nuestra vida.

Permite que los días malos entren en tu vida, acéptalos y apreciarás aún más los días buenos. Tal vez tengas un mal día, una semana o un mes, pero recuerda que pasará, que vendrán días mejores y que los malos parecerán un recuerdo lejano. Recuerda que la clave es la aceptación.

Así que recuerda siempre tomarte un tiempo para descansar, independientemente de si tienes un buen o un mal día: un momento para disfrutar de las pequeñas cosas y respirar hondo nunca está de más. Puede que ya lo hayas oído: llorar es bueno. Muchos estudios han demostrado que llorar puede tener muchos beneficios.

Para algunas personas llorar puede parecer un signo de debilidad, pero todo lo contrario, llorar puede ayudarnos mucho y no es en absoluto un signo de debilidad. Cuando lloramos, liberamos oxitocina y endorfinas; ambas sustancias químicas son las encargadas de hacernos sentir mejor. Aparte de eso, llorar puede reducir el estrés y el dolor, puede mejorar nuestro estado de ánimo, restablecer nuestro equilibrio emocional y muchas otras cosas.

Nada en la vida es permanente, ya sea un momento feliz o uno triste. Cuando pasamos por un mal día, tendemos a darle demasiadas vueltas a las situaciones que hacen que el día sea aún peor para nosotros. Algunos días, las cosas no salen como las planeamos, ¿verdad?

Eso está muy bien. Hace poco, estuve charlando con una amiga cercana que estaba teniendo un fin de semana realmente malo y, aunque le dije que todo iría bien, pensé en profundizar un poco más y preguntar a mis amigos en las redes sociales qué le dirían a alguien que no está teniendo el mejor día. Muchos de ellos tenían cosas muy bonitas que decir e incluso me dieron una visión muy buena de la vida y la felicidad, tanto que pensé en compartirlas con vosotros hoy.

Así que, si alguna vez tienes un mal día, puedes recordar estas pocas cosas que aprendí de mis amigos y que realmente me ayudaron cuando me sentía mal. Esto es lo que debes recordar cuando la tristeza se apodera de tu mente. Es una cuestión de 24 horas, y realmente puedes dar la vuelta después de que pase este día.

Como dice nuestra Jefa, MissMalini, «El universo es mucho más grande y brillante que un mal día». Cierra los ojos y deja que brille». Como he mencionado antes, los días buenos y malos forman parte de la vida y tenemos que aceptarlo.

Lo bueno es que ambos coexisten y ninguno es permanente. Así que si tienes un mal día, ten la esperanza de que un buen día está a la vuelta de la esquina. Cuando tenemos un mal día -sea cual sea el motivo-, normalmente nos falta claridad.

Y la claridad, normalmente en forma de una nueva perspectiva, es a menudo todo lo que necesitamos para sacudirnos las cosas. Aquí tienes ocho cosas que debes recordar si tienes un mal día. Espero que no sólo te reconforten, sino que te ayuden a tener claridad, por muy difíciles que sean las cosas para ti: A menudo, cuando tenemos un mal día, nos sentimos abrumados.

Una cosa, o un pensamiento, nos lleva a otra y, antes de darnos cuenta, sentimos que el mundo se derrumba a nuestro alrededor. Esta sensación de agobio no sólo nos dificulta las cosas, sino que también nos dificulta salir de nuestra situación, haciéndonos sentir atrapados. Esa sensación de agobio que tenemos cuando tenemos un mal día a menudo nos da una especie de visión de túnel.

Por ello, nos centramos exclusivamente en lo que va mal y dejamos de fijarnos en lo que nos rodea. Pero si nos tomáramos el tiempo de mirar a nuestro alrededor nos daríamos cuenta de que hay mucho bueno para equilibrar lo malo. Si realmente estás teniendo un mal día, la clave está en dejarte llevar.

Tienes que entender un simple hecho de la vida: excepto tu propio pensamiento, no tienes nada que esté absolutamente en tu poder. Pero al final del día, después de haber llorado y quejarte de todo, recuerda volver siempre a la gratitud. No importa dónde estés en la vida, siempre, siempre hay algo por lo que estar agradecido.

Un techo sobre tu cabeza. Pues esoSi estás teniendo un