En el medio esta la virtud

La lección importante que hay que extraer de la Doctrina del Medio de Aristóteles es que la virtud consiste en encontrar un término medio adecuado entre dos extremos. Como tal, cada virtud no tiene un opuesto, sino dos. Por ejemplo, el opuesto de la valentía es tanto la cobardía como la temeridad.

Esta idea de que hay dos opuestos para cada virtud va en contra de gran parte de la sabiduría recibida de la época de Aristóteles, incluidos los escritos de Platón sobre la virtud. También subraya la importancia de la moderación: alcanzamos la virtud encontrando un término medio, no apuntando a un extremo. Sin embargo, no es tan evidente dónde se encuentra ese punto medio.

Aristóteles repite varias veces que su tabla es sólo una aproximación y que las virtudes se acercan más a un vicio que a otro en distinta medida según las personas. La tabla de las virtudes que acaba de presentar no pretende ser un conjunto de reglas exactas. Por el contrario, Aristóteles sostiene que una persona verdaderamente virtuosa estará naturalmente inclinada a comportarse de forma adecuada y no necesitará reglas.

Aristóteles tiene claro que llegamos a la virtud moral principalmente a través de la práctica y que el valor de estudiar textos éticos como el que él ha escrito es limitado. Este punto de vista tiene sentido si consideramos que la virtud moral no es esencialmente diferente de otras formas de excelencia en lo que respecta a los griegos. Si queremos alcanzar la excelencia en la escalada, por ejemplo, ayuda estudiar textos que nos muestren cómo mejorar nuestra técnica, pero no podemos hacer ninguna mejora significativa si no es subiéndonos a una pared de roca y practicando.

Del mismo modo, leer textos como la Ética a Nicómaco ayuda a comprender mejor la virtud moral, pero la única manera de ser más virtuoso es la práctica. Sólo podemos ser más valientes si nos empeñamos en enfrentarnos a nuestros miedos, y sólo podemos ser más pacientes si nos acostumbramos a controlar nuestra ira. Puesto que la práctica, y no el estudio, es la clave para llegar a ser virtuoso, Aristóteles se interesa mucho por la educación de los jóvenes.

Considera que no podemos hacer mucho para mejorar a un adulto desagradable, y que podemos moldear más fácilmente a los jóvenes virtuosos inculcándoles los hábitos adecuados desde una edad temprana. Problemas persistentes con la teoría de la virtud Incorporación de la teoría de la virtud a otras teorías morales Lectura 1: Aristóteles sobre la virtud de la templanza y el vicio del exceso de indulgencia Preguntas de estudio Las interpretaciones estándar de la Ética Nicomaquea de Aristóteles suelen sostener que Aristóteles 384-322 a.C. hace hincapié en el papel del hábito en la conducta. Se suele pensar que las virtudes, según Aristóteles, son hábitos y que la buena vida es una vida de rutina sin sentido.

Estas interpretaciones de la ética de Aristóteles son el resultado de traducciones imprecisas del antiguo texto griego. Aristóteles utiliza la palabra hexis para denotar la virtud moral. Pero la palabra no significa simplemente una habituación pasiva.

Más bien, hexis es una condición activa, un estado en el que algo debe mantenerse activamente. La virtud, por tanto, se manifiesta en la acción. Más explícitamente, una acción cuenta como virtuosa, según Aristóteles, cuando uno se mantiene en un equilibrio estable del alma, para elegir la acción con conocimiento y por su propio bien.

Este equilibrio anímico estable es lo que constituye el carácter. Del mismo modo, el concepto de medio de Aristóteles es a menudo malinterpretado. En la Ética Nichomacheana, Aristóteles afirma repetidamente que la virtud es un medio.

El medio es un estado de clarificación y aprehensión en medio de los placeres y dolores que permite juzgar lo que parece más verdaderamente agradable o doloroso. Este estado activo del alma es la condición en la que todas las potencias del alma trabajan de forma concertada. El logro del buen carácter es un proceso de eliminación de los obstáculos que se interponen en el camino de la plena eficacia del alma.

La teoría de las virtudes proclama que las personas deben incorporar ciertas virtudes, definidas como rasgos excelentes, como parte de su carácter, habituándose a la práctica de rasgos como la honestidad, el valor, etc. Lo contrario de las virtudes son los vicios. Los defensores de esta teoría, entre los que se encuentra el antiguo filósofo griego Aristóteles (384-322 a.C.), sugieren que, idealmente, debemos hacer lo que es virtuoso y abstenernos de actuar con vicio.

Se parte de la base de que cultivar un buen carácter conduce a una sociedad que funciona de forma ordenada, armoniosa y cohesionada. Esto es posible en la medida en que una comunidad actúa de forma virtuosa con vistas a lograr el mayor bien «común». En los siguientes pasajes, explicaré el concepto de Eudaimonia, que se traduce aproximadamente en felicidad, florecimiento y satisfacción.

Luego pasaré a examinar la virtud y la excelencia de Arete, así como los rasgos de carácter que la harían posible. La primera pregunta que se va a plantear Aristóteles es la siguiente: ¿qué busca el ser humano en la vida? Toda acción o indagación que u