Como detectar cancer de higado

La ecografía suele ser la primera prueba que se utiliza para examinar el hígado. Utiliza ondas sonoras para crear una imagen en una pantalla de ordenador. Esta prueba puede mostrar los tumores que crecen en el hígado, que luego pueden ser examinados para detectar el cáncer, si es necesario.

Al igual que la TC, la RMN proporciona imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, las resonancias magnéticas utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Las resonancias magnéticas pueden ser muy útiles para observar los tumores hepáticos. A veces pueden distinguir un tumor benigno de uno maligno.

También pueden utilizarse para observar los vasos sanguíneos dentro y alrededor del hígado para ver cualquier obstrucción, y pueden ayudar a mostrar si el cáncer de hígado se ha extendido a otras partes del cuerpo. Una angiografía es una prueba de rayos X que examina los vasos sanguíneos. Se inyecta un medio de contraste, o tinte, en una arteria para delinear los vasos sanguíneos mientras se toman imágenes de rayos X.

La angiografía puede utilizarse para mostrar las arterias que suministran sangre a un cáncer de hígado, lo que puede ayudar a los médicos a decidir si el cáncer puede ser extirpado y a planificar la operación. También puede utilizarse para ayudar a guiar algunos tipos de tratamiento no quirúrgico, como la embolización, véase Terapia de embolización para el cáncer de hígado. Tomografía computarizada TC o TAC. Una tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo utilizando rayos X tomados desde diferentes ángulos.

Un ordenador combina estas imágenes en una vista transversal detallada que muestra cualquier anomalía o tumor. A veces, se administra un tinte especial llamado medio de contraste antes de la exploración para proporcionar un mejor detalle en la imagen. Este tinte puede inyectarse en la vena del paciente o administrarse en forma de líquido para tragar.

A menudo, el CHC puede diagnosticarse en función de las características específicas del cáncer que se observan en la TC. Esto ayuda a los pacientes a evitar una biopsia de hígado, véase más abajo. La TC puede utilizarse para medir el tamaño del tumor. Resonancia magnética MRI. Una resonancia magnética utiliza campos magnéticos, no rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo.

La RMN puede utilizarse para medir el tamaño del tumor. Antes de la exploración se administra un tinte especial llamado medio de contraste para crear una imagen más clara. Este tinte puede inyectarse en la vena del paciente o administrarse en forma de líquido para tragar.

Gammagrafía ósea: Si experimenta dolor de huesos o los análisis de sangre revelan niveles elevados de calcio, su oncólogo puede realizar una gammagrafía ósea para detectar si el cáncer de hígado se ha extendido a los huesos. En este procedimiento se introduce un catéter en la arteria hepática y se inyecta material de contraste intravenoso en el hígado. Puede ser útil para evaluar lesiones difíciles, pero también implica riesgos de radiación ionizante, punción arterial y la administración de un agente de contraste.

La angiografía hepática suele realizarse en personas que se consideran de alto riesgo pero que no han mostrado ningún signo de CHC con otros estudios de imagen. En el momento de la angiografía, si se detecta un tumor, puede decidirse bloquear la arteria que lo alimenta y, antes de inyectarle fármacos anticancerosos, realizar una quimioembolización. Resonancia magnética Las pruebas de función hepática (LFT) comprenden una serie de análisis de sangre que dan a sus médicos una idea del funcionamiento de su hígado.

Estas pruebas también pueden ayudar a su médico a determinar el mejor plan de tratamiento para su cáncer de hígado. Por ejemplo, si su cáncer de hígado es pequeño y está contenido y su hígado parece funcionar bien, la extirpación del cáncer mediante cirugía puede ser una opción sensata. Otras pruebas El médico puede solicitar otros análisis de sangre para determinar el funcionamiento de otros órganos del cuerpo.

Por ejemplo, puede pedir análisis de sangre para evaluar el funcionamiento de los riñones. Además, dado que el cáncer de hígado puede afectar a los niveles de glucosa, calcio y plaquetas en la sangre, es posible que también solicite estas pruebas. Una ecografía sirve para saber si hay un tumor en el hígado y su tamaño.

Si se encuentra un bulto sólido, habrá que realizar otras exploraciones para saber si se trata de un cáncer. Es frecuente encontrar tumores benignos no cancerosos en el hígado durante una ecografía. La tomografía computarizada utiliza haces de rayos X para crear imágenes transversales detalladas del interior del cuerpo.

Ayuda a mostrar las características del tumor en el hígado. También puede mostrar si la enfermedad se ha extendido más allá del hígado. Antes de la exploración, se inyecta en una de sus venas un líquido de contraste.

Esto ayuda a que cualquier cosa inusual pueda verse con mayor claridad. El tinte puede hacer que se sienta enrojecido y causar algunas molestias en el abdomen. Estas reacciones deberían desaparecer rápidamente, pero informe al médico si se siente mal.

El cáncer de hígado no suele presentar síntomas en las primeras fases, y los tumores no suelen percibirse desde el exterior del organismo. Además, las manchas en el hígado que pueden ser cáncer son pequeñas y difíciles de detectar. Los especialistas del MD Anderson utilizan técnicas avanzadas para encontrar y diagnosticar incluso las manchas más pequeñas del hígado.

Análisis de sangre: Un análisis de sangre común detecta la alfa-fetoproteína AFP, que puede ser un signo de cáncer de hígado.