El hombre de jengibre cuento

¿Cómo se asoció el hombre de jengibre con la Navidad?

Este es el rápido cuento del Hombre de Jengibre que saltó del horno y se escapó. En la versión de 1890 de Joseph Jacobs, el héroe era Johnny-Cake, pero nosotros lo hemos cambiado por el más conocido Hombre de Jengibre. Duración: 8 minutos.

Leído por Natasha. Así que el anciano y la anciana salieron y se pusieron a cavar patatas, y dejaron al niño pequeño cuidando el horno. Pero él empezó a soñar con el día, y no lo miró todo el tiempo.

De repente, oyó un ruido, levantó la vista y la puerta del horno se abrió de golpe, y del horno salía un hombre de jengibre, que iba rodando de un lado a otro hacia la puerta abierta de la casa. El niño corrió a cerrar la puerta, pero el hombre de jengibre fue demasiado rápido para él y atravesó la puerta, bajó los escalones y salió a la calle mucho antes de que el niño pudiera alcanzarlo. Entonces cogió los moldes cuadrados y cortó algunos pasteles cuadrados para los niños, y con algunos moldes redondos cortó algunos pasteles redondos para las niñas, y luego dijo: «Voy a hacer un hombrecito de jengibre para el pequeño Bobby».

Así que cogió un bonito bulto redondo de masa para el cuerpo, y otro más pequeño para la cabeza, que sacó un poco para el cuello. Se pegaron otros dos trozos por debajo para las piernas, y se les dio la forma adecuada, con los pies y los dedos completos, y con dos trozos aún más pequeños se hicieron los brazos, con las queridas manitas y los dedos. Pero el trabajo más bonito fue el de la cabeza, pues la parte superior se encrespó hasta formar un bonito sombrero azucarado; a cada lado se hizo una querida orejita, y delante, después de haber moldeado cuidadosamente la nariz, se hizo una hermosa boca con una gran pasa, y dos brillantes ojitos con almendras quemadas y semillas de alcaravea.

El hombre de jengibre estaba listo para ser horneado, y era un hombrecito muy alegre. De hecho, tenía un aspecto tan astuto que la cocinera temió que estuviera tramando alguna travesura, y cuando la masa estuvo lista para el horno, puso los pasteles cuadrados y los redondos; y luego colocó al hombrecito de jengibre en un rincón del fondo, donde no pudiera escaparse a toda prisa. Luego subió a barrer el salón, y barrió y barrió hasta que el reloj dio las doce, cuando dejó caer la escoba a toda prisa, y exclamando: «¡Caramba!

el pan de jengibre estará hecho polvo», bajó corriendo a la cocina y abrió de golpe la puerta del horno. Y los pasteles cuadrados estaban listos, bien duros y dorados, y los redondos también, bien duros y dorados, y el hombre de jengibre también estaba listo, bien duro y dorado; y estaba de pie en su rincón, con sus ojitos de alcaravea brillando y su boca de pasas burbujeando de travesura, mientras esperaba que se abriera la puerta del horno. En el momento en que se abrió la puerta, con un salto y un brinco, pasó por encima de los pasteles cuadrados y redondos y del brazo de la cocinera, y antes de que ésta pudiera decir «Jack Robinson», estaba corriendo por el suelo de la cocina, tan rápido como le permitían sus pequeñas piernas, hacia la puerta trasera, que estaba abierta de par en par y a través de la cual podía ver el camino del jardín.

1. 1. La anciana hace un pan de jengibre.

El niño de pan de jengibre se escapa. La ancianita y el ancianito lo persiguen. Sinopsis: Un niño de pan de jengibre huye de la mujer que lo ha hecho y de su marido.

El niño de pan de jengibre se encuentra con una vaca y habla brevemente con ella y luego huye de ella cuando intenta comérselo. Un caballo en un pasto intenta comerse al Niño de Jengibre y no resulta lo suficientemente rápido. El niño de jengibre se encuentra con varios trilladores en un granero.

Le persiguen por su maravilloso olor. Escapa de ellos. El niño de pan de jengibre se encuentra con un campo de segadores.

Le persiguen porque parece delicioso. Justo cuando cree que nadie puede atraparlo, se encuentra con un zorro inteligente. El niño de pan de jengibre sigue corriendo, pero un río le bloquea el camino.

El zorro se ofrece a llevar al niño de pan de jengibre al otro lado del río y el niño de pan de jengibre acepta. El niño de pan de jengibre confía en el zorro y sigue haciendo lo que éste le dice. El zorro le pide al niño de pan de jengibre que suba desde su cola hasta su espalda, y luego desde su hombro hasta su nariz.

Cuando el zorro llega al otro lado del río, se come al niño de jengibre. Esta es una breve historia del Hombre de Jengibre. Hace mucho tiempo vivía una pareja de ancianos.

Un día la anciana cocinó una galleta de jengibre con forma de hombre. En cuanto el hombre de jengibre se cocinó, saltó de la lata y salió corriendo por la ventana abierta, gritando: «¡No me comas!». Salió corriendo lo más rápido que pudo.

La pareja de ancianos intentó perseguir al hombre de jengibre, pero era demasiado rápido para ellos. Pronto, un cerdo hambriento vio al hombre de jengibre y dijo: «¡Detente! Me gustaría comerte».

Él también se unió a la persecución. El hombre de pan de jengibre era demasiado rápido y dijo: «¡No podéis atraparme! Soy el Hombre de Jengibre».

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