Mi primer pensamiento eres tu

Cuando te levantes por la mañana, observa el primer pensamiento que se te ocurra, lo que te dará una idea de los pensamientos predominantes que rigen tu vida del día anterior, o de varios días anteriores. Convierte esto en un hábito diario de anotar tu primer pensamiento cada mañana durante días o incluso meses. A menudo, cuando nos levantamos por la mañana tenemos una ansiedad y un sentimiento de responsabilidad tales que no somos capaces de anotar nuestro primer pensamiento.

Nos vemos empujados a la actividad por el impulso de la ansiedad con respecto a los deberes del día en particular. Pero es bueno tener el hábito de intentar anotar el primer pensamiento que se produce por la mañana. Generalmente, lo que más nos gusta o lo que más odiamos será lo primero que se nos ocurra.

Entre las muchas ideas de nuestra mente hay ciertas propulsiones intensas de la psique que se encuentran como un trasfondo de las demás ideas, pensamientos, sentimientos, etc., y estas ideas predominantes son las que están relacionadas con lo que nos gusta o disgusta intensamente. Todo el mundo tiene un intenso gusto o una intensa aversión por algo. Nadie puede librarse de estas habituaciones psíquicas.

Podemos tener la idea de que no tenemos un gusto o disgusto intenso por nada, pero no es cierto. Todo el mundo tiene algo, que puede no salir a la superficie debido a la poderosa oleada de las ocupaciones en las que podemos estar comprometidos por el momento. Podemos estar muy ocupados preparando una celebración, una función, y podemos estar tan preocupados por estos preparativos que incluso nuestras intensas ideas quedan sumergidas por el torrente de pensamientos relacionados con la actividad inmediata que tenemos entre manos, pero esto no significa que no exista un pensamiento predominantemente rector.

Es lamentable que nos ocupemos de las actividades sociales y familiares hasta tal punto que no tengamos tiempo de pensar en nuestros propios anhelos o presiones que surgen a causa de estos deseos, que son positivamente un gusto o negativamente un disgusto. A quien le gusta algo tiene que disgustarle otra cosa. Esto es muy claro y fácil de entender.

No es posible tener una intensa afición por algo sin la correspondiente aversión por aquellas cosas que son diferentes o distintas de aquello que es objeto de nuestro intenso agrado. Mi hija me envió hace poco el pin anterior que encontró en Pinterest porque le recordó algo que yo le decía. Cuando estaba en la escuela secundaria, tenía miedo de ser una persona horrible porque tenía pensamientos mezquinos sobre los demás.

Yo le decía que no siempre puedes evitar el primer pensamiento que te viene a la cabeza «pero eres responsable de tu segundo pensamiento y de tu primera palabra». Creo que me gusta más la explicación anterior de que nuestro primer pensamiento es lo que hemos sido condicionados a pensar y lo que pensamos después nos define.