Que es la competencia directa

Los competidores directos son las empresas que venden un producto o servicio similar en la misma categoría que usted. Son los competidores en los que usted piensa más a menudo. Ejemplo: McDonald’s y Burger King.

Los competidores indirectos son las empresas que venden un producto o servicio en la misma categoría que usted, pero que es lo suficientemente diferente como para actuar como sustituto de su producto o servicio. Ejemplo: McDonald’s y Subway. Los competidores de sustitución, también llamados «competidores fantasma», son las empresas que venden un producto o servicio que es diferente en categoría y tipo que el suyo, pero que sus clientes podrían elegir para gastar su dinero en su lugar.

Un competidor directo es otra empresa que ofrece la misma solución para satisfacer las necesidades de sus clientes que su empresa. Los competidores directos representan la presión competitiva más visible a la que se enfrentan la mayoría de las empresas, aunque no son ni mucho menos la única. Además de los competidores directos, las empresas se enfrentan a la presión competitiva de los competidores indirectos, el poder de los clientes, el poder de los proveedores, la amenaza de los productos sustitutivos y la amenaza de los nuevos participantes, que se explican con más detalle a continuación.

Las decisiones de compra se basan en las necesidades. Cuando más de una empresa ofrece una solución a esa necesidad, estas empresas compiten entre sí. Para ser consideradas competidoras directas, las empresas en cuestión deben ofrecer la misma solución para cubrir esa necesidad para el mismo mercado objetivo.

Tanto si está empezando una nueva empresa como si tiene un negocio muy arraigado, es necesario entender a su competencia, ya sea directa o indirecta. ¿Por qué? Sus rivales incluyen cualquier negocio que pueda impedir que un cliente potencial le elija a usted.

¿Y qué negocio no quiere competir por eso? Un aspecto fundamental del mapeo de sus rivales es identificar las tres categorías diferentes de competencia: competidores directos, indirectos y secundarios. Aquí es importante conocer todos los tipos de empresas para poder construir un mapa mental a la hora de elaborar la estrategia, asegurándose de tener ese factor «it» en su sector.

La competencia directa es un tipo de competencia de mercado en el que dos o más empresas compiten por el mismo producto o servicio, también en el mismo mercado objetivo para convertir a los mismos clientes potenciales. Cuando se trata de competir en el mercado, hay tres tipos de competencia a los que se enfrentan las empresas: secundaria, directa e indirecta. En primer lugar, vamos a profundizar en lo que es la competencia directa, después entenderemos la diferencia entre la competencia directa, la indirecta y la secundaria y, por último, comprenderemos cómo puede luchar contra los competidores directos en su nicho de mercado.

Así que la pizzería no es su competidor directo, ¿verdad? Vendéis productos diferentes. Pero compiten por los mismos clientes hambrientos de mercado y compiten para satisfacer la misma necesidad de hambre, lo que es una competencia indirecta.

Si tiene una tienda al por menor, sus competidores son otras tiendas que venden mercancías similares. competencia directa Un competidor directo es una empresa que ofrece el mismo producto o servicio que usted, al mismo grupo de personas. Se trata de identificar en primer lugar quiénes son tus competidores y, a continuación, la información esencial en cuanto a su producto o servicio, marca, estrategias de venta y marketing, experiencia del cliente, etc.

En última instancia, el objetivo es analizar sus puntos fuertes y débiles y sacar provecho de aquello en lo que destaques, o ver qué elementos de su funcionamiento puedes rifar e integrar en el tuyo. Este proceso puede llevarse a cabo al principio, antes incluso de que hayas lanzado tu negocio, pero es algo que debería hacerse de forma continua a medida que aparecen nuevos competidores y crecen las empresas. El análisis de la competencia puede ayudarle a medir su propio crecimiento; si quiere destacar en el mercado, necesita saber cuál es su situación actual, a qué se enfrenta y qué puede estar esperando.

Al identificar los puntos débiles de sus competidores, puede encontrar huecos en el mercado, posicionándose ante los clientes como una solución a esos mismos problemas. Si te centras en sus puntos fuertes, puedes asegurarte de que estás al día con el progreso de tu sector y seguir siendo competitivo. Aunque no debería copiar a nadie, no hay nada malo en inspirarse en otros: puede ayudar a dar forma al producto, la estrategia, el marketing u otras facetas de su negocio.

Según el analista de negocios CB Insights, el hecho de ser superado por la competencia es la principal razón de fracaso en el 19% de las startups. Además, un estudio reciente de la plataforma de inteligencia de mercado Crayon sugiere que el 60% de las pequeñas empresas vieron aumentar sus ingresos como resultado de la inversión en inteligencia competitiva, por lo que no puede permitirse el lujo de descuidar este aspecto. Enfócalo como los «trabajos por hacer» de tus clientes.

Una forma útil de pensar en la competencia directa es a través de la teoría del «trabajo por hacer»: los clientes no eligen productos