El poder de la gratitud

El poder de la gratitud y cómo aumenta su nivel de felicidad

La palabra gratitud deriva del latín gratia, que significa gracia, gracilidad o agradecimiento, según el contexto. En cierto modo, la gratitud engloba todos estos significados. La gratitud es un agradecimiento por lo que un individuo recibe, ya sea tangible o intangible.

Con la gratitud, las personas reconocen la bondad de sus vidas. En el proceso, las personas suelen reconocer que la fuente de esa bondad se encuentra, al menos parcialmente, fuera de ellas mismas. Por ello, el agradecimiento también ayuda a las personas a conectarse con algo más grande que ellas mismas como individuos, ya sea con otras personas, con la naturaleza o con un poder superior.

Las personas sienten y expresan su gratitud de múltiples maneras. Pueden aplicarla al pasado, recuperando recuerdos positivos y agradeciendo elementos de la infancia o bendiciones pasadas, al presente, sin dar por sentada la buena fortuna que llega, y al futuro, manteniendo una actitud esperanzada y optimista. Independientemente del nivel inherente o actual de gratitud de una persona, se trata de una cualidad que los individuos pueden cultivar con éxito.

Datos recientes sugieren que un enfoque prometedor es complementar el asesoramiento psicológico con actividades adicionales que no sean demasiado exigentes para los clientes pero que den grandes resultados. En nuestra propia investigación, nos hemos centrado en una de esas actividades: la práctica de la gratitud. De hecho, muchos estudios realizados en la última década han descubierto que las personas que cuentan conscientemente sus bendiciones tienden a ser más felices y a estar menos deprimidas.

El problema es que la mayoría de los estudios de investigación sobre la gratitud se han llevado a cabo con personas que funcionan bien. ¿Es la gratitud beneficiosa para las personas que tienen problemas de salud mental? Y, si es así, ¿cómo?

Asignamos al azar a los participantes de nuestro estudio en tres grupos. Aunque los tres grupos recibieron servicios de asesoramiento, al primer grupo también se le indicó que escribiera una carta de gratitud a otra persona cada semana durante tres semanas, mientras que al segundo grupo se le pidió que escribiera sobre sus pensamientos y sentimientos más profundos acerca de las experiencias negativas. El tercer grupo no realizó ninguna actividad de escritura.

La gratitud atrae lo que queremos. La ley universal de la atracción dice que atraeremos a nuestra vida las cosas en las que pensamos y nos centramos. Dado que esto es cierto, ¿no querrías más de lo que agradeces?

Creo que sé la respuesta. La gratitud mejora las relaciones. De pequeños aprendemos la importancia de decir «gracias».

Nos enseñan ese hábito porque es de «buena educación». Esta lección de la infancia es extremadamente poderosa. La mejor manera de alcanzar la satisfacción es querer y sentirse agradecido por lo que ya se tiene.

Los estudios demuestran que si expresas gratitud, aumenta tu felicidad en un 25%. Cuando te tomas un respiro y das un paso atrás, tu sincero agradecimiento por tus bendiciones te frena y te llena. Es el momento de contar tus bendiciones -todas las cosas que podrías haber pasado por alto, olvidado o dado por sentado- en lugar de quejarte de lo que aún necesitas.

El ejercicio de gratitud te ayuda a ver la otra cara de la moneda de la estrechez de miras que tu mente construye sin que te des cuenta. Haz una lista de las muchas cosas por las que estás agradecido: las personas, los lugares y las cosas que hacen que tu vida sea rica y plena, que te aporten bienestar y alegría. Después de hacer la lista, medita sobre tu agradecimiento por cada cosa y visualiza todo lo que has dado por sentado, cosas o personas, incluso mascotas, que si no tuvieras dejarían tu vida vacía y sin sentido.

Con esta tendencia nuestra a querer más y estar insatisfechos con lo que tenemos, nos perdemos la alegría de la gratitud. La gratitud, es decir, apreciar la vida tal y como es, es esencial para disfrutar de ella. La gratitud también desempeña un papel importante a la hora de fortalecernos en tiempos de adversidad y de reforzar nuestras relaciones.

La gratitud puede cultivarse. Al igual que los hábitos alimenticios saludables, el ejercicio o la meditación. La gratitud es una práctica.

Vivir una vida más satisfactoria y placentera es posible. Más gratitud es una gran parte de ello. «Tu bienestar psicológico depende menos de las cosas que te ocurren y más de las cosas a las que prestas atención.

La gratitud cambiará la atención de tu cerebro» dice el Dr. Korb, autor de «La espiral ascendente: Using Neuroscience to Reverse the Course of Depression, One Small Change at a Time». El agradecimiento nos ablanda. Nos abre el corazón y tranquiliza nuestra mente al conectarnos con las cosas maravillosamente ordinarias que, de otro modo, damos por sentadas.

«Las cosas salen mejor para la gente que saca lo mejor de lo que sale». – John Wooden La mayoría de nosotros sabemos que dar las gracias es una buena práctica. Pero, ¿sabemos hasta qué punto es buena?

La Biblia muestra el gran poder de la gratitud. Aunque practicar el agradecimiento a diario puede parecer una tarea más, espero convencerte de que el poder de la gratitud supera con creces los pocos minutos que se necesitan para practicarla. Hay muchas razones para cultivar intencionalmente la gratitudDesgranemos el poder