Cuando se preve que acabe el confinamiento

Después de que se demostrara que las expectativas del 25 de abril y del 2 de mayo eran erróneas, se permitió a otro grupo de participantes, el 59% de los cuales seleccionó la primera fecha y el 41% prefirió la segunda opción, tener una segunda oportunidad de predecir el final del encierro12. La figura 2C presenta el porcentaje de sujetos por fecha propuesta. Por término medio, los participantes incluidos en esta tercera oleada subestiman la duración del encierro en 26,18 días, lo que es, como se esperaba, inferior a un sesgo anterior más fuerte, de 53,10 días.

Por último, tras fracasar las predicciones del 9 de mayo y del 16 de mayo, se presentó una cuarta y última oleada de predicciones El 55% de los nuevos participantes fracasados se decantó por la primera fecha y el 45% prefirió la segunda opción. Aunque por primera vez aparece una ligera sobreestimación en nuestro estudio, nos centramos en el fenómeno de la subestimación. La figura 2D muestra el porcentaje de sujetos que eligieron cada nueva fecha prevista de cierre.

Por término medio, los participantes incluidos en esta última oleada subestimaron la duración del cierre sólo en 11,19 días, en lugar de los 38,75 días correspondientes a la primera predicción. Se observa que una expectativa de cierre más larga al principio del estudio afecta positivamente a la satisfacción media de la vida diaria. Esto se debe probablemente a la decepción y frustración que experimentan los sujetos que predicen un periodo de encierro más corto.

Cuando las expectativas de finalización del confinamiento se ven sorprendidas negativamente por la prolongación del estado de alarma, los participantes informan de un nivel de satisfacción vital significativamente menor. Este hallazgo se ve respaldado por el hecho de que el efecto de la «predicción del confinamiento» sobre la satisfacción vital diaria desaparece cuando se consideran las expectativas revisadas, una vez que su previsión inicial ha fracasado, como puede observarse en el modelo de la columna derecha. Por supuesto, nuestro estudio no puede desligar esto de otros factores subyacentes que conducen a la correlación negativa entre la satisfacción de la vida diaria y la duración prevista del cierre, pero en cualquier caso, podemos excluir sin duda el optimismo o la subestimación de la gravedad de la pandemia, que deberían haber producido el efecto contrario, es decir, asociar previsiones de cierre más cortas con niveles más altos de satisfacción de la vida diaria.

No es de extrañar que el promedio de satisfacción con la vida diaria durante el cierre esté relacionado con el nivel de satisfacción global con la vida del sujeto, informado a través de la SWLS. Además, aunque las afecciones crónicas no parecen afectar a los niveles de satisfacción con la vida diaria, los sujetos que reconocen tener problemas de salud no crónicos informan de una menor satisfacción con la vida diaria. El 19 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud emitió un informe de orientación provisional en el que se indicaba cómo y cuándo era mejor proceder al levantamiento de las medidas de confinamiento, dado el elevado número de casos activos y la situación aún no totalmente controlada en algunos de los países que se acercan a las políticas de desconfinamiento23,24. Por otro lado, las estrictas condiciones de confinamiento durante el pico de la epidemia de COVID-19 parecieron ser eficaces en Italia y posteriormente en España, dado que el número de nuevas infecciones y de víctimas mortales fue disminuyendo.

Volver a permitir la movilidad de un gran número de la población confinada podría aumentar el riesgo de que estas cifras vuelvan a aumentar25. En China, por ejemplo, la suspensión del transporte público intraurbano, el cierre de locales de ocio y la prohibición de las reuniones públicas se asociaron a la reducción de la incidencia de casos26. Los primeros estudios de evaluación parecen indicar que la respuesta nacional de emergencia parece haber retrasado el crecimiento y limitado el tamaño de la epidemia de COVID-19 en China, evitando cientos de miles de casos24,27.

La proporción de personas liberadas en todos los escenarios fue un 50% superior a la población confinada, siendo la proporción liberada equivalente a aproximadamente la población activa en España a finales de 2019 58,18%32. Los dos protocolos de liberación gradual evaluados se diferencian en que, en la primera estrategia Fig. 1, se produce un retorno gradual monótono de las personas al trabajo, por ejemplo, las personas se integran progresivamente de nuevo en la población susceptible, siguiendo una función decreciente definida en la ecuación 4; véase Métodos. El segundo escenario trata de imitar el retraso en la reincorporación de las partes susceptibles de la población que corren más riesgo, por ejemplo, las personas mayores y las personas con comorbilidades existentes, entre otras.

Todas las simulaciones se generaron con los datos observados de España hasta el pico de casos activos alrededor del 29 de abril y para 30, 60 y 90âd después de esta fecha, correspondientes aquí al 28 de mayo, 27 de junio y 27 de julio, respectivamente Figs. 1 y 2 y Extended Data Fig. 1. En el caso de la Fig. 2 y el panel inferior de la Fig. 1 de Datos Ampliados, se genera un escenario mixto en el que se simula un desconfinamiento abrupto del 50% de la población protegida después de 45, 60 y 75âd desde el 13 de marzo, correspondientes al 27 de abril, 13 de mayo y 27 de mayo, respectivamente.

A continuación, se simula el desconfinamiento gradual de la población 30, 45 y 60âd después de la primera fecha de desconfinamiento, por lo que co